La Carta Democrática Interamericana (IV): La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de 23 de junio

por Ramón Barreto

Tras la publicación del informe, Almagro convocó a los miembros de la OEA a la celebración de una Sesión Extraordinaria de su CP para discutir a profundidad el tópico venezolano partiendo de la presentación de su propio análisis, originariamente emplazada entre el 10 y el 20 de junio, y luego pautada para el día 23 del mismo mes.

Sin embargo, no cesaron los obstáculos para su celebración. La Canciller Delsy Rodríguez acudió ante el seno del Organismo el pasado martes 21 de junio en compañía del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien encabeza la Misión de Expresidentes de la UNASUR para la promoción del diálogo en Venezuela, conformada, adicionalmente, por el expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández y el expresidente de Panamá, Martín Torrijos. La Canciller, en un intento por suspender la referida sesión, apeló a la necesidad de dar una oportunidad prioritaria al diálogo no intervencionista, como fue sostenido por Rodríguez Zapatero, quien aseveró se trataría de un proceso “largo, duro y difícil”, pero que haría las veces de una “paz preventiva”[1].

Las reacciones sobre la maniobra no se hicieron esperar, y para la dirigencia opositora venezolana el llamado al diálogo es sólo un mecanismo del gobierno de Maduro para ganar tiempo y retrasar el proceso del RR, cuya celebración en este 2016 les resulta un requisito indispensable para la iniciación de cualquier negociación. Además, con las declaraciones de los líderes de la oposición sobre la oportunidad de la participación del expresidente Rodríguez Zapatero en la OEA[2],[3], pareciera que se dejara en entredicho su labor en virtud de no haber hecho mención a la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela, ni a la posible revocación del presidente Maduro. Esto se traduce en una desconfianza para el mediador que afectaría gravemente el proceso que intenta emprender.

Por su parte, Almagro estableció en la misma sesión del 21 de junio que el compromiso con la democracia y el Estado de Derecho “son condiciones a priori para corroborar la buena fe de cualquier dialogo”[4]. Igualmente, pidió que para dicho proceso se acordaran “contenidos y tiempos”[5] de discusión, entre los cuales precisó deben estipularse la realización del RR, la liberación de los presos políticos y la apertura de un canal de asistencia humanitaria. También indicó que estos temas debían ser ventilados en el seno de la Organización durante la Sesión Extraordinaria que convocó, y que, a propósito de la participación de exmandatarios en la situación, cuenta con el respaldo de más de 30 antiguos Jefes de Estado de Iberoamérica expresado en una misiva que hicieron de conocimiento público, en la que exhortan a los miembros de la OEA a acoger las recomendaciones del Secretario General[6].

Así las cosas, independientemente de las maniobras evasivas del gobierno venezolano, el jueves 23 de junio, a las 10:00 am de la ciudad de Washington, dio inicio la esperada sesión que, contrario al pensamiento colectivo, no constituye el momento de la decisión para la suspensión de el Estado venezolano del Organismo hemisférico como medida de presión internacional, sino únicamente el inicio de un proceso de gestiones de buena voluntad para recobrar el orden constitucional y democrático en el país, lo cual podría tener lugar reafirmando su apoyo a los esfuerzos dirigidos por el expresidente Rodríguez Zapatero, promoviendo la incorporación de otros expresidentes o personajes a ese esfuerzo o incluso proponiendo a un mediador distinto, verbigracia el Vaticano. Sólo en última instancia, y transcurridos otros tantos debates e iniciativas, se sometería a votación la medida de suspensión, la cual, además, no representa el verdadero objetivo de la CDI, ni el propósito de la iniciativa de Almagro, como bien lo ha esclarecido en múltiples declaraciones.

No podría omitirse que los resultados de las discusiones de la OEA fueron y serán los resultados de una serie de acuerdos diplomáticos de lobby al margen de las sesiones extraordinarias, en el que los intereses nacionales siempre prevalecerán y sobre los que Venezuela se ha dado a la tarea de conquistar con su poderío energético y que, a pesar de su actual decadencia, aún resulta determinante para las votaciones de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y de PETROCARIBE, quienes representan 18 miembros de los 34 de la totalidad[7], es decir, la mayoría simple del CP.

No obstante, Almagro, como excanciller uruguayo de vasta trayectoria, es un amplio conocedor de tales circunstancias e indudablemente las tuvo en cuenta al momento de llevar adelante su propuesta, que no habría impulsado sin haber realizado también las tácticas diplomáticas necesarias, seguramente no para garantizar una votación de mayoría calificada a favor de sus pretensiones (de 2/3, o 24 votos, puesto que se calcula sobre la base de los 35 miembros formales, contado a Cuba), pero sí al menos para detentar el respaldo que hiciera factible su materialización mediante una mayoría simple que conlleve a una reunión de cancilleres de la Organización[8]. Esta conjetura se confirma con el intento del gobierno venezolano de negar el orden del día en la sesión, moción que sólo obtuvo el voto a favor de 12 Estados, mientras que 2 se abstuvieron y 20 –más aún de lo esperado– votaron para darle apertura formal y continuidad al proceso de la CDI, comenzando por escuchar en voz del Secretario General el resumen de su informe, como efectivamente fue logrado.

Empero, aún se está a la espera de una resolución que favorezca a la población de Venezuela y al orden constitucional de su Estado, pues la sesión finalizó sin una conclusión ni pasos claros en lo sucesivo[9]. Ahora bien, Almagro ya ha demostrado su convicción democrática, y bajo su mandato –y el de Maduro–, no queden dudas, más está por venir.

[1]http://www.el-nacional.com/mundo/Rodriguez-Zapatero-proceso-largo-dificil_0_870513207.html

[2]http://www.el-nacional.com/politica/Capriles-Zapatero-menciono-revocatorio-OEA_0_870513186.html

[3]http://www.el-nacional.com/politica/dijo-zapatero-OEA-Carlos-Vecchio_0_870513188.html

[4]http://www.eluniversal.com/noticias/politica/almagro-pide-acordar-contenidos-tiempos-para-dialogo-venezuela_315968#eu-listComments

[5]Op. cit., supra nota 27.

[6]http://cnnespanol.cnn.com/2016/06/17/respaldo-de-expresidentes-a-almagro-sobre-caso-venezuela/

[7]http://cnnespanol.cnn.com/video/cnnee-portafolio-oea-y-entrevista-david-lews/

[8]http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=D-009/16

[9]http://cnnespanol.cnn.com/2016/06/23/oea-decide-estudiar-situacion-de-venezuela-pero-no-activa-la-carta-democratica/

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La Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia CODHEZ es una Organización No Gubernamental que tiene como fin defender, promover, difundir, investigar y documentar las violaciones de derechos humanos en Venezuela, específicamente en el Estado Zulia. El Estado Zulia por tener una idiosincrasia muy propia, rica en cultura y muy característica de la región tiene necesidades propias en las cuales esta organización basa su misión de defensa y promoción de los derechos humanos.
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